16/7/11

Los Imperios Feudales y el Desarme Mundial

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Los Imperios Feudales y el Desarme Mundial
Por: Dr. Joaquín Hernández Callejas (1915-2000)

Los imperios feudales de Pipino El Breve y de su hijo Carlomagno, en Francia; los ingleses de los Tudor y de los Estuardo; el español de los Reyes Católicos; los germánicos de los Federicos respaldados por los "hungers"; el austro-húngaro de los Habsburgo; se mantuvieron en paz gracias a sus poderosos ejércitos armados hasta los dientes que sin misericordia reprimían cualquier manifestación de descontento por parte de los pueblos oprimidos, humillados y explotados. Al concluir la Guerra de los Treinta Años suscitada entre las potencias feudales católicas y protestantes de la Europa Central y Nórdica se firmó en Westfalia en 1648 una paz que tuvo varios años de duración hasta que fué interrumpida por las Guerras Napoleónicas encaminadas a la instauración de regímenes afines con los ideales liberales de la Revolución Francesa de 1789. Las testas coronadas de la la Europa feudal se aliaron y derrocaron el Imperio Francés de Napoleón I en la Batalla de Waterloo, en Bélgica, en el año de 1814 y Napoleón fué desterrado a la isla de Santa Elena, una diminuta isla del Atlántico sur, donde murió en el año de 1818.

A raíz de los sucesos de la Revolución Francesa, de las guerras napoleónicas y de la derrota de Napoleón I, se celebró en 1815 en Viena, capital del Imperio Austro-Húngaro un Congreso de Naciones, interesadas en los problemas de la paz y de la guerra. En dicho Congreso se acordó la restauración de la Monarquía hereditaria de los Borbones en Francia y la liberación de los territorios conquistados por Napoleón; la devolución de las tierras expropiadas y por primera vez en el plano internacional, se discutió el problema del desarme de todas las Naciones para vivir en paz y buscar el progreso.

Desde entonces el problema del Desarme es obligatorio entre las grandes potencias que se reúnen para dirimir por la vía diplomática sus respectivas diferencias y salvaguardar sus particulares intereses. La idea que ha predominado en estos solemnes cónclaves de la política internacional es el reparto del mundo en zonas de influencia o en colonias, todas las cuales sufren por igual los efectos lesivos de la política imperialista.
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